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miércoles, 23 de enero de 2019

Ho'oponopono. 4 formas simples de realizarlo


Aprend a practicar Ho’ oponopono en cuatro sencillos pasos, y siente como llegan los milagros a tu vida.
Seguramente has oído hablar del terapeuta hawaiano que curó a un batallón completo de pacientes psicópatas dementes, sin conocer a ninguno de ellos ni pasar un momento en la misma habitación con ninguno de ellos. ¡No es una broma!. Este terapeuta fue el Dr. IhaleakalaHew Len.


Él revisó cada uno de los archivos de los pacientes del hospital psiquiátrico de Hawai, y luego los sanó sanándose a sí mismo a través de la técnica del Ho’ oponopono. Los sorprendentes resultados parecen un milagro, pero en realidad los milagros ocurren cuando aplicas la antigua técnica Hawaiana llamada Ho’ oponopono.


Entender la profundidad de lo que se mueve en tu realidad al repetir estas mágicas palabras, es un reto nada sencillo, pero una vez que comprendas realmente su manera de interactuar en tus células, tu vida no volv


El secreto es que no existe tal cosa como “allá afuera”, es decir, todo lo que te sucede está en tu mente. Todo lo que ves, todo lo que escuchas, toda persona que conoces, lo experimentas en tu mente. Tu crees que eso es “allá afuera” y piensas que eso te absuelve de responsabilidad.


De hecho, es todo lo contrario: eres responsable de todo lo que piensas y de todo lo que llama tu atención. Por ejemplo, cuando pones las noticias en tu televisor, todo lo que escuchas en ahí es tu responsabilidad. Eso suena cruel y absurdo, pero significa que tú también eres capaz de borrarlo y limpiarlo, incluso cambiarlo a través del perdón.


La mejor parte del Ho’ oponopono es que tú mismo puedes trabajarlo y lograr el cambio, no necesitas que nadie más esté ahí, no necesitas que nadie te escuche. Puedes “decir” las palabras en tu cabeza. El poder está en el sentimiento y en la voluntad del Universo de perdonar y amar.
Pasos para practicar el ho’ oponopono:
1 – Arrepentimiento (Lo siento):





Como mencioné antes, eres responsable de todo lo que tienes en la mente, aunque eso parezca estar “ahí fuera”. Una vez que te das cuenta de eso, es muy natural sentir arrepentimiento. Busca en ti cualquier causa que veas “afuera” y pide perdón por crearla.

Si ves un amigo con un hueso roto, si pasa un tornado por tu ciudad, si tu vecino tiene un ataque de pánico…todo ha sido creado en tu mente, y tu responsabilidad es “limpiarlo”.


Esta toma de conciencia puede ser un proceso difícil, y es probable que te resistas a aceptar tu responsabilidad por ese asunto externo a ti. Comienza a practicar Ho’ oponopono con tus problemas más evidentes hasta que veas los resultados, y así irás entendiendo de qué se trata.


Elige algún conflicto que ya sabes que has causado por ti mismo…¿Sobrepeso? ¿Adicción a la nicotina, el alcohol o alguna otra sustancia? ¿Tienes problemas de ira? ¿Problemas de salud? Empieza por ahí y di que lo sientes. Ese es el primer paso: Lo siento. Aunque pienso que es más poderoso si lo dices con mayor claridad: “Me doy cuenta de que soy responsable del (tema) en mi vida y me siento terriblemente arrepentido de que algo en mi conciencia ha causado esto”.
2 – Pedir perdón (Perdóname):

No te preocupes por saber a quién le pides perdón…¡Sólo pídelo! …”POR FAVOR PERDÓNAME”. Dilo una y otra vez. Lo digo en serio. Recuerda tu arrepentimiento desde el primer paso, mientras pides que te perdonen.
3 – Gratitud (Gracias)

Repite “GRACIAS”. Una vez más, no importa realmente a quién o a qué estés agradeciendo. Agradece a tu cuerpo por todo lo que hace por ti, Agradece a ti mismo por ser lo mejor que puedes ser. Gracias a Dios. Gracias al Universo. Gracias por lo que sea que te perdonó. Sólo sigue diciendo GRACIAS.
4 – Amor (Te Amo)
Esto también puede ser el paso 1: Di “te amo” a todo… Dilo a tu cuerpo, díselo a Dios. Di te amo al aire que respiras, a la casa que te abriga, a tus desafíos…Dilo una y otra vez. Lo digo en serio, Siéntelo… No hay nada tan poderoso como el Amor.


Eso es todo. Un simple y sorprendentemente eficaz método que originará milagros en tu vida, en ti mismo y en todo tu entorno. Repite “Lo siento, perdóname, gracias, te amo” todo el día, a toda hora. Ocupa tu mente en limpiar memorias y no en pensar. Anímate a Practicar Ho’ oponopono y crea milagros!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

HO'OPONOPONO




Hace dos años, escuche hablar d un terapeuta en Hawaii quien curó
un pabellón completo de pacientes criminales insanos sin siquiera
ver a ninguno de ellos. El psicólogo estudiaba la ficha del recluso
y luego miraba dentro de si mismo para ver cómo él había creado la
enfermedad de esa persona. En la medida en que el mejoraba, el
paciente se mejoraba.


La primera vez que escuche hablar de esta historia, pensé que era
una leyenda urbana. ¿Como podía cualquiera curar a otro con solo
curarse a si mismo? ¿Como podía aunque fuera el maestro de mayor
poder de auto curación curar a alguien criminalmente insano? No
tenia ningún sentido, no era lógico, de modo que descarte esta
historia.


Sin embargo, la escuche nuevamente un año después. Escuché que el
terapeuta había usado un proceso de sanación Hawaiano llamado
“oponopono”. Nunca había oído hablar de ello, sin embargo no podía
sacarlo de mi mente. Si la historia era totalmente cierta, yo tenía
que saber más. Siempre había entendido que “total responsabilidad”
significaba que yo soy responsable de lo que pienso y hago. Lo que
esté mas allá, está fuera de mis manos. Pienso que la mayor parte
de la gente piensa igual sobre la responsabilidad. Somos
responsables de lo que hacemos, no de lo que los otros hacen – pero
eso está equivocado.

El terapeuta Hawaiano que sanó a esas personas mentalmente enfermas
me enseñaría una nueva perspectiva avanzada sobre lo que es la
total responsabilidad. Su nombre es Dr. Ihaleakala Hew Len.
Probablemente hayamos pasado una hora hablando en nuestra primera
conversación telefónica. Le pedí que me contara la historia total
de su trabajo como terapeuta.

Él explicó que había trabajado en el Hospital Estatal de Hawai
durante cuatro años. El pabellón donde encerraban a los locos
criminales era peligroso.
Por regla general los psicólogos renunciaban al mes de trabajar
allí. La mayor parte de los miembros del personal allí caían
enfermos o  simplemente renunciaban. La gente que atravesaba ese
pabellón simplemente caminaba con sus espaldas contra la pared,
temerosos de ser atacados por sus pacientes. No era un lugar
placentero para vivir, ni para trabajar ni para visitar.

El Dr. Len me dijo que el nunca vio a los pacientes. Firmo un
acuerdo de tener una oficina y revisar sus legajos. Mientras miraba
esos legajos, el trabajaría sobre si mismo. Mientras el trabajaba
sobre si mismo, los pacientes comenzaban a curarse.
“Luego de unos pocos meses, a los pacientes que debían estar
encadenados se les permitía caminar libremente” me dijo. “Otros que
tenían que estar fuertemente medicados, comenzaban a mermar su
medicación. Y aquellos que no tenían jamás, ninguna posibilidad de
ser liberados, fueron dados de alta”. Yo estaba asombrado. “No
solamente eso” continuó, “sino que el personal comenzó a gozar
yendo a trabajar.”
“El ausentismo y los cambios de personal desaparecieron. Terminamos
con más personal del que necesitábamos porque los pacientes eran
liberados y todo el personal venia a trabajar. Hoy ese pabellón
esta cerrado.”

Aquí es donde yo tuve que hacer la pregunta del millón de dólares:
“¿Qué estuvo haciendo usted con usted mismo que ocasionó que esas
personas cambiaran?”
“Yo simplemente estaba sanando la parte de mi que los había creado
a ellos”, dijo él. Yo no entendí. El Dr. Len explico que entendía
que la total responsabilidad de tu vida implica a todo lo que está
en tu vida, simplemente porque está en tu vida, y por ello es tu
responsabilidad. En un sentido literal, todo el mundo es tu
creación.

   

¡Uau! Esto es duro de tragar. Ser responsable por lo que yo hago o
digo es una cosa. Ser responsable por lo que cualquiera que esté en
mi vida hace o dice es otra muy distinta. Sin embargo la verdad es
esta: si asumes completa responsabilidad por tu vida, entonces todo
lo que ves, escuchas, saboreas, tocas o experimentas de cualquier
forma es tu responsabilidad porque ésta en tu vida. Esto significa
que la actividad terrorista, el presidente, la economía o cualquier
cosa que experimentas y no te gusta, esta allí para que tu la
sanes. Ello no existe, por decirlo así, excepto como proyecciones
que salen de tu interior. El problema no está con ellos, está en
ti, y para cambiarlo, debes cambiar tú.

Se que esto es difícil de captar, mucho menos de aceptar o de
vivirlo realmente. Achacar a otro la culpa es mucho más fácil que
asumir la total responsabilidad, pero mientras hablaba con el Dr.
Len, comencé a comprender esa sanación de él y que el ho’oponopono
significa amarte a ti mismo.

Si deseas mejorar tu vida, debes sanar tu vida. Si deseas curar a
cualquiera, aún a un criminal mentalmente enfermo, lo haces
curándote tu mismo.

Le pregunte al Dr. Len como se curaba a si mismo. Qué era lo que él
hacía exactamente cuando miraba los legajos de esos pacientes.

“Yo simplemente permanecía diciendo ‘Lo siento’ y ‘Te amo’, una y
otra vez” explicó él.

“¿Sólo eso?”

“Sólo eso.”

“Resulta que amarte a ti mismo es la mejor forma de mejorarte a ti
mismo, y mientras tú te mejoras a ti mismo, mejoras tu mundo”

Permíteme darte un rápido ejemplo de como funciona esto: un día,
alguien me envía un e-mail que me desequilibra”. En el pasado lo
hubiera manejado trabajando sobre mis aspectos emocionales tórridos
o tratando de razonar con la persona que envió ese mensaje
detestable. Esta vez yo decidí probar el método el Dr. Len. Me puse
a pronunciar silenciosamente “lo siento” y “te amo”. No lo decía a
nadie en particular. Simplemente estaba invocando el espíritu del
amor para sanar, dentro de mi lo que estaba creando la
circunstancia externa.
En el término de una hora recibí un email de la misma persona. Se
disculpaba por su mensaje previo. Ten en cuenta que yo no realicé
ninguna acción externa para lograr esa disculpa. Yo ni siquiera
contesté su mensaje. Sin embargo, sólo diciendo “te amo”, de algún
modo sané dentro de mí lo que estaba creando en él.
Mas tarde asistí a un taller de ho’oponopono dirigido por el Dr.
Len. Él tiene ahora 70 años de edad, es considerado un chaman
abuelo y es algo solitario.

El alabó mi libro “El Factor Atractivo”. Me dijo que mientras yo me
mejoro a mi mismo, la vibración de mi libro aumentará y todos lo
sentirán cuando lo lean. En resumen, a medida que yo me mejoro, mis
lectores mejorarán.

“¿Y qué pasara con los libros que ya he vendido y han salido de
mi?” pregunté.


“Ellos no han salido” explicó él, una vez más soplando mi mente con
su sabiduría mística. “Ellos aún están dentro de ti”. En resumen,
no hay afuera. Me llevaría un libro entero explicar esta técnica
avanzada con la profundidad que ella merece.

“Basta decir que cuando quiera que desees mejorar cualquier cosa en
tu vida, hay solo un lugar adonde buscar: dentro de ti. Cuando
mires, hazlo con amor”.

   * * * * * * * * * * *
Éste es uno de esos mensajes que literalmente cambian la vida.
Hemos oído muchas veces que nosotros creamos nuestra realidad, que el mundo es un reflejo de quien somos, que todos somos uno, que todo comienza y termina en ti, etc., etc. Pienso que ustedes los conocen a todos. Es otra historia ver cuanto comprendemos verdaderamente de la esencia de todas esas afirmaciones. Sin embargo, en mi humilde opinión, la simplicidad del mensaje en esta historia presiona nuestras teclas y hace caer la ficha. ¡Es tan simple!
A todos y cada uno de ustedes: ¡Lo siento! ¡Te amo!
POR jOE VITALE